El consejo de Europa
Terapias de conversión
El Consejo de Europa ha emitido una dura declaración institucional en la que exige a todos sus Estados miembros la prohibición total e inmediata de las llamadas «terapias de conversión». El organismo internacional califica estas prácticas de pseudocientíficas y señala que constituyen una violación flagrante de los derechos humanos, equiparándolas en muchos casos a la tortura psicológica.
A pesar de las reiteradas advertencias de los comités de derechos humanos, la respuesta legislativa en el continente europeo sigue siendo muy desigual. Mientras países como Malta, Alemania, Francia o España ya cuentan con leyes estatales que penalizan estas prácticas, una gran parte de los países europeos carece de un marco regulatorio específico, dejando un vacío legal que desprotege a las víctimas, especialmente a los menores de edad.
La crítica principal del Consejo de Europa se dirige hacia la pasividad y la falta de voluntad política de determinados Gobiernos. Los activistas sociales denuncian que muchas de estas prácticas se siguen camuflando hoy en día bajo el amparo de «asesoramientos espirituales» o «terapias de apoyo familiar» dentro de entornos privados o religiosos de corte ultra, lo que dificulta enormemente su detección y denuncia penal.
El documento concluye alertando sobre las secuelas irreversibles que sufren quienes son sometidos a estos procesos, que incluyen ansiedad crónica, depresión severa y un alto índice de ideación suicida. El Consejo recuerda que la orientación sexual y la identidad de género no son enfermedades que deban ser «curadas», e insta a los tribunales a perseguir de oficio a los centros y profesionales que sigan ofreciendo estos servicios.